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El este Aleppo, es bombardeado casi diariamente por las fuerzas aéreas sirias y rusas; su oeste es bombardeado con frecuencia por los rebeldes del este. Ante este dramático panorama, un Pastor a mostrado su fidelidad al ministerio diciendo: “Dios quiere que permanezca aquí hasta el final”, de acuerdo a lo informado por World Watch Monitor.

Sólo un pequeño número de los más de 200.000 “antes de la guerra” de cristianos, permanecen en la ciudad: algunos líderes de la iglesia dicen que quedan de 20.000 a 40.000. Uno de ellos es el Pastor “Alim” (su nombre cambiado por razones de seguridad). Su congregación ayuda a 2.000 familias necesitadas cada mes – musulmanes y cristianos – a través de un equipo de personas entregadas al servicio.

La iglesia de Alim ofrece comida y otras necesidades. “Ayudamos a que algunos de ellos paguen su renta y cubran sus necesidades médicas, nuestra iglesia ha cavado un pozo para proveer agua potable”, añade.

La guerra es una realidad siempre presente. “El otro día, cuando terminamos nuestra reunión el viernes, una bomba explotó junto a la iglesia, matando a una niña y su hermano. El domingo, cuando nos preparábamos para la iglesia, explotaron bombas alrededor de nuestra casa”, dijo Alim.

En septiembre se produjo una pausa en la lucha. La gente comenzó a prepararse para la escuela.

Entonces el bombardeo comenzó otra vez. “No podía enviar a mis hijos a la escuela, teníamos grandes expectativas de un alto al fuego, pero no duraron, la gente se deprime de verdad, sienten que no hay esperanza”.

“Todos los días oímos hablar de alguien que ha muerto, todos los días estamos rodeados de muerte, sentimos el dolor, pero para los que murieron no podemos hacer nada, podemos hacer la diferencia por los vivos, podemos ayudarles”, dijo Alim.

“Siento un llamado de Dios, él quiere que esté aquí hasta el final, siempre y cuando haya trabajo que hacer en Alepo. No fue una decisión fácil. Mi esposa tiene la misma vocación. Ir a una zona más segura, ella no quiso, ella quiere estar conmigo”.

Todavía persiste el impulso de la normalidad: “La gente quiere respirar, quiere descansar, pide un acuerdo para poner fin a los combates para que podamos volver a vivir una vida normal”, dice el pastor.

Video de bombardeo en Aleppo