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Jesús descendió del cielo y la envolvió en su túnica, reveló una mujer llamada Yvette Castillo en un video-testimonio que publicó en YouTube, de acuerdo a lo informado por Christian Today.

“Cuando vi eso, estaba llorando porque sabía que Dios me había limpiado”, dijo Yvette, quien ahora vive con su familia en Houston, Texas, según God Reports. “Fue una experiencia tan hermosa”, dijo la joven.

Ese fue el punto culminante de la historia de redención de Yvette, que comenzó cuando ella era una adolescente sin hogar tomando píldoras y bebiendo alcohol y quedando embarazada. Encontró refugio entre un grupo de drogadictos en una casa abandonada donde admitió haber sido violada.

“Confiaba en las drogas en lugar de confiar en Dios para hacerme feliz”, dijo Yvette. “Pensé que era una solución más fácil, pero no lo fue”.

La muchacha reveló que llegó a invocar los poderes de la oscuridad para darle “el poder de lastimar a todo el mundo”. “No sabía que estaba haciendo un pacto con el diablo”, dijo.

Ni siquiera el nacimiento de su hija cuando tenía sólo 14 años de edad la detuvo de “hacer cosas malas”.

En un estado de fuerte de depresión, ella fue a la iglesia junto con su hijita y clamó a Dios.

Un pastor se le acercó y le dijo: “Dios sólo quiere que sepas que te ama, y que no tiene nada contra ti”.

Dijo que las palabras de amor del pastor, y el sentirse aceptada, derritieron su corazón de piedra.

“Me sentí mucho más ligera…,  algo despertó dentro de mí al sentir el amor de Dios'”, entonces dijo llorando, “¡Lo siento, Dios!”.

Después de algún tiempo, ella dejó la iglesia y regresó a sus viejos caminos pecaminosos, una vez más tomando drogas.

Pero una mañana, Yvette se despertó sintiendo que sería un nuevo día. Ella fue a un parque a pasar un momento.

“Algo me dijo: ‘Adora a Dios, alza tus manos y alaba a Dios'”, dijo. “Esa voz seguía llegando y era tan abrumadora”.

La voz le pidió levantar las manos, “entonces algo empezó a suceder, empecé a llorar y no podía dejar de llorar”, dijo.

“Comencé a sentir la presencia de Dios, su santidad, su amor, su misericordia, era como si ni siquiera estuviera en el parque, estaba delante de Su trono, era Dios”.

“Cuando sentí su presencia, comencé a decir que me arrepentìa de haberme alejado de él; su perdón, amor y misericordia, eran tan hermosos, que sentí una nueva creación nacida en mí. Dios me dijo: Ya no estás obligada al Pecado, a la adicción, a la ansiedad, te he rescatado de la oscuridad”.

El testimonio de Ivette en Inglés