Compartir

Un extremista musulmán que dedicó su vida a perseguir a los cristianos, abrazó la religión que una vez despreciaba, después de que un hombre con las manos con cicatrices se apareció en sus sueños, de acuerdo a lo informado por The Gospel Herald.

Como líder dedicado de una mezquita en un país de África central, Ibn Yakoobi rutinariamente perseguía a los cristianos, e incluso trató de matar al pastor de una iglesia local, según un informe de Bibles for Mideast, un ministerio cristiano clandestino que distribuye Biblias y conduce el evangelismo en Asia, Sudáfrica y Oriente Medio.

Sin embargo, después de presenciar un ser en forma sobrenatural, frustrò sus intentos de matar al pastor. Yakoobi fue sacudido y se convirtió cada vez más curioso acerca de la fe cristiana.

Durante el día de la asamblea del viernes en la mezquita, otro líder religioso advirtió a los musulmanes de no creer a los cristianos ni asistir a sus reuniones de oración. El Imam compartió cómo, durante la época del profeta Moisés en Egipto, muchos magos negros realizaron milagros ante el rey Faraón. Pero con el poder que Dios le dio, Moisés destruyó tales milagros.

“Así que no crean y sigan la magia negra hecha por los seguidores cristianos”, advirtió el Imam. “Estar en alerta.”

Incapaz de abstenerse, Yakoobi se levantó y dijo: “¿Por qué, Imam, no puedes hacer milagros como el profeta Moisés hizo y destruir su magia negra? Si no puedes, no hables de eso”.

Enojado, el Imam ordenó a Yakoobi salir de la mezquita de inmediato, y varios otros líderes lo arrastraron a la carretera, golpeándolo sin piedad hasta que cayó en una zanja de drenaje abierta. Los musulmanes lo dejaron ahí, herido y ensangrentado.

Mientras Yakoobi permanecía en la zanja, con muchos de sus huesos rotos, una nube repentinamente apareció ante él. Entonces vio a un hombre brillante y poderoso en la nube, sentado en un trono, que mostró sus manos con cicatrices a Yakoobi. También podía ver marcas manchadas de sangre en las piernas y en el costado del pecho.

“Fui brutalmente golpeado, herido, crucificado y muerto en la cruz del Calvario”, dijo el hombre. “Después de la muerte, me perforaron el costado con una lanza, pero yo me levanté de entre los muertos, tú fuiste curado por mis heridas, tú eres purificado por mi sangre, tú tienes salvación por mi muerte, y tú tienes vida eterna por mi resurrección. Te doy un nuevo corazón y una nueva vida, sé fiel”.

Yakoobi, ahora completamente curado, se arrodilló ante Jesús y dijo: “Yo creo en ti Señor Jesús, tú solo eres mi Señor y mi Salvador”. En cuestión de segundos, la nube desapareció.

Asombrado, Yakoobi fue a casa regocijándose, y convenció a su familia sobre la verdad de Jesucristo. Él se reunió con sus amigos y compartió su experiencia de salvación con ellos también, e incluso pidió al pastor que una vez intentó matar, el perdón.