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En medio de una fuerte amenaza de guerra contra Corea del Norte, sumado a las intervenciones recientes en Siria y Afganistán, el presidente de los Estados Unidos hizo una declaración de la importancia de la fe para el pueblo norteamericano.

El presidente Donald Trump aprovechó su discurso semanal para emitir una declaración de apoyo a judíos y a cristianos por igual, y envió un poderoso mensaje a aquellos que creen que Estados Unidos es un estado secular.

“Estados Unidos es una nación de creyentes”, dijo. “Como las familias se reúnen en las casas de culto en toda la nación, estamos agradecidos por las tremendas bendiciones de esta tierra, nuestra casa, tenemos un país hermoso, y un campo abundante, y una gente increíble con un futuro verdaderamente brillante y maravilloso”.

Continuó describiendo la historia de los Estados Unidos de honrar la libertad de adorar, y cómo el terrorismo islámico radical es una amenaza a esa libertad.

Vea el discurso completo a continuación (en Inglés):